Por una gentileza de: Coty Guerra
Citado de la revista "Siglo Nuevo".
Todo tiempo pasado fue mejor...
Los laguneros
Lo que nos está sucediendo en Torreón constituye una agresión muy grande. Por un lado el ataque cobarde a nuestra integridad física, diaria e indiscriminadamente, y por el otro el despojo de nuestra idiosincrasia de laguneros, con todo lo que eso significa. Gran parte de las entidades en nuestra república mexicana tienen historia; son ciudades antiguas llenas de tradiciones, con lugares y edificaciones ancestrales que llenan de orgullo a sus habitantes. Nosotros sólo tenemos la tradición de la gesta villista que tuvo lugar físicamente en nuestra ciudad y que origino que aquí se libraran batallas importantes de la Revlución mexicana. A raíz de las mismas se origninaron algunas edificaciones, como la Presidencia Municipal, por ejemplo (cuya construcción se le atribuye a Francisco Villa), y que ahora debido a la “modernidad”, las están desapareciendo.
En declaraciones hecas en Saltillo a un periódico, el Doctor Sergio Antonio Corona Páez, Director del Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana, Campus Laguna, y cronista vitalicio del municipio, denunció que él como defensor del patrimonio histórico, que es uno de mis oficios como cronista nunca recibí una comunicación al respecto. Agregó que era muy lamentable, porque a nivel de barrio las áreas demolidas tenían sabor y características particulares con sus propias tradiciones e historias; además acotó: Tratándose de patrimonio histórico, es patrimonio de toda la Comarca Lagunera y antes de tomar una decisión tan definitiva, que sería la destrucción, debió consultarse a la ciudadanía a través de un referéndum la posibilidad de dejarla o quitarla, que el pueblo lo decida finalmente, porque es su patrimonio. Acerca del Cine Torreón, el cronista vitalicio dijo: No solamente entraba en la historia social sino que también en la historia arquitectónica, en la historia de la ingeniería de la construcción de la Comarca Lagunera... es una especie de borrón de la historia de la ciudad.
Torreón, por ser una ciudad sumamente joven (100 años), tuvo que acuñar una cultura muy propia, surgida de la mezcla de etnias: mexicanos, alemanes, americanos, árabes, chinos, españoles, franceses, libaneses, palestinos, etcétera, que se arraigaron en nuestra región desde sus inicios. Esta mezcla (rica en contetnidos de esfuerzo, trabajo, tesón, adversidades, todo ello satinado con amor a la región lagunera que los había acogido sin distinciones de razas, edades, colores, sabores, costumbres) dio origen a un tipo de habitantes muy emprendedores que con esa empatía trataron de continuar la labora de sus antecesores.
De acuerdo a los estudios antropológicos, psicológicos y sociales, las personas que no tienen historia del asentamiento físico en donde anacieron, no tendrán ningún interés en realizar acciones de apoyo y crecimiento en sus lugares de origen y con mucha facilidad emigran, desaparecen del entorno que los vio crecer y van a aportar sus valores e idiosincracias a otros ámbitos, y sabemos que la La Laguna tiene gente muy valiosa y por lo tanto muy necesaria para que sigamos prosperando.
Pero bueno, “a palo dado, ni Dios lo quita”, y ya tenemos en puerta la gran plaza, pero es una ironía porque es un gasto innecesario que nos va a costar ¡500 millones de pesos! Esta cantidad es ofensiva para una ciudad que carece de suficiente alumbrado público, cuya pavimentación en general es bastante deficiente, con alta tasa de desempleo y en particular un sistema de drenaje pluvial ancestralmente obsoleto, que causa muchísimos problemas a la ciudadanía en todos los puntos cardinales de Torreón